En realidad no sé qué fue pero creo que las personas llegan a tu vida por algún motivo y él llego hace ya unos años, tan solo iban a ser unos meses de clases pero se convirtió en un gran amigo, de esos que no te bailan el agua si no que te dicen verdades aunque duelan, de los que no llamamos cada día pero siempre tienes presente, uno de esos que no ves a menudo pero es fácil ponerte al día en el tiempo que dura un café.
Él es Jon Hernández de Kube Studio, gran profesional y mejor persona, un amante de la luz y apasionado de su trabajo. Emprendedor nato e incansable, exigente y perfeccionista en sus obras con una constancia digna de admirar.
Sé que me matará al leer este post, pues a él no le van mucho estos palabreríos, aunque no me importa jaja.
Fotografiarlo junto a su entrañable familia, es todo un reto para mí año tras año. Debo confesar que siento orgullo y vértigo a partes iguales, ya que él es un gran referente y mi más crítico cliente, sin lugar a dudas. En contrapartida, es increíble pensar las vueltas que da la vida, si hace unos años me hubieran dicho que se iba a poner delante de mi cámara por decisión propia, hubiera creído que era una broma.
Solo puedo dar gracias a la vida por haberte puesto en mi camino, cada logro mío tiene un pedacito tuyo y me enorgullece que así sea .
Gracias por tanto, maestro.
